NOTA ECOLOGICA
   
 
Hay unas pocas personas que he tenido el honor de conocer durante mi vida que se destacan ampliamente entre todas las demás. Un factor común en ellas es que son personas dedicadas en cuerpo y alma en una tarea, durante la cual sortean todos los obstáculos de una manera brillante y precisa, logrando metas nobles con una trayectoria de excelencia.

La visión y opinión de una de ellas traigo a este espacio, a ver si comparten mi percepción.

Hace algunos días cumplió 70 años..... Comenzar con esa descripción es la más errónea de todas, ya que justamente esa es una de las características en que se diferencia. Ramón Blanco es una persona que vive de crear prestigiosos instrumentos musicales de cuerda, pero su espíritu está en la montaña. No se programa en la edad, como el mismo dice.
 
Con naturalidad comenta (y esto va con los que les gusta subir al Ávila) que su tiempo desde la cota mil hasta el pico oriental (la cruz) y de vuelta al punto de partida es: 2 horas 30 minutos. Supongo que eso tiene que ser así cuando se ostentó el record de haber subido a los sesenta años a la cima del mundo, Monte Everest (h: 8.848m). Antes y después son numerosas las montañas conquistadas, desde su primer asenso en México al volcán Popocatepetl (h: 5.452 m), en 1964, y para nombrar solo algunos: Aconcagua (6.980m), Ruta Normal 1.975; Aconcagua, Ruta Este; Glaciar de los Polacos en 1.982; Broad Peak (8.047m) en 1991; Antartica, Vinson (4.897m.) 2.000-2.001; Rusia, Elbrus (5.642m.) 2.001; Denali (Mckinley), Alaska (6.194m.) en el 2002; Kilimanjaro, Tanzania (5.895 m.) 2.002; además de su participación en el Eco Challenge de Marruecos en 1998.
 
 
Yo también quiero seguir subiendo a la cruz y otras montañas por muchos años mas, y a la pregunta de ¿qué nos aconsejas a los lectores y a mí para que tengamos un cuerpo vigoroso y en forma? El contesta: “No me atrevo a dar un consejo a este respecto; quizás sea mejor comentar acerca de cosas que hago: no fumo, no bebo; lo más normal es que suba y baje por las escaleras en vez del ascensor; trato de mantener
 
el entrenamiento, no necesito tomar el autobús para recorrer unas cuantas cuadras; leo bastante todos los días. Creo que la cultura es muy importante; cultivar el espíritu ayuda a mantener una buena salud física, aparte de la mental.”

A mi pregunta acerca de ese entrenamiento: “Me levanto a las 4:30 a.m. y, los lunes, miércoles y viernes, hago una hora de bicicleta; martes y jueves corro durante una hora —no en terreno plano, sino con subidas y bajadas, por supuesto—; nunca busco terrenos “cómodos”. Los domingos, normalmente, subo al Pico Oriental. En este lugar, con otros amigos: Flor Boscán, Konrad Majster, Alexis Barrera, Jesús Barreto y Armando Cisneros, aparte de compartir la actividad deportiva, hacemos arreglos en el camino, para evitar la erosión. Nos preocupa el deterioro del medio ambiente. Pensamos que el Ávila nos da mucho, y algo le tenemos que retribuir.”

Aparte de eso sé que entrena escalada de roca en una pared de piedras que esta al fondo del edificio donde vive, en la cual hace travesía (lo que significa que la escalada es lateral y no vertical, ello permite ejecutar el ejercicio a poca altura sin requerir del apoyo de cuerdas de seguridad). Aquí llegamos al punto de averiguar lo que se debería comer: “ Mi alimentación es ... normal. No observo una dieta en especial. Quizás, cuando voy hacer algo fuerte, trato de mantener una dieta con predominio de carbohidratos, durante los días de duración del ascenso a una montaña.”

Otros, como yo, seguramente no estemos preparados ni para los grandes retos que significan las montañas del Himalaya ni para hacer el entrenamiento necesario para ello, pero si podemos tomar como ejemplo a seguir el mantenernos en forma por mucho tiempo. Haremos otras montañas más cercanas como el extraordinario Tepuy del Roraima, tan único en el mundo, o sencillamente la experiencia de cruzar un glaciar como el Humbolt.

Para quienes hemos conocido los parajes solitarios, el aire fresco de las alturas y el agotamiento hasta el no poder dar un paso mas, compartimos esa atracción especial que cada quien le da una razón o definición a su manera, pero que definitivamente alimentan el espíritu como pocas cosas. Además, quien sabe, quizás el secreto está en cambiar el peso de los años por el peso de un morral y conquistar una cima.

Para averiguar mas sobre las expediciones de Ramón o sobre su arte de luthier pueden visitar su página

   
   
   
   
   
 
   
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